
dejé de verte durante unos minutos. estabas a poco menos de un metro de mí, sentado al otro lado de la mesa. pero yo no estaba allí. nuestras manos estaban a cien mil kilómetros de distancia. no sabría decirte exactamente dónde me encontraba, pero de todas las millones de caras que se encontraba a mi alrededor ninguna era la tuya. no reconocí a nadie, seguramente estaban allí por la misma razón que yo. tú seguías hablándome, de mí. y yo escuchaba un pitido intenso en algún lugar entre las córneas y la nuca. pero te oía, de eso estoy segura. y luego supe que te escuchaba también. pero más tarde, cuando me cogiste la mano izquierda y me tocaste hasta lo que queda de mi pintura de uñas roja.
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarviajes siderales sin moverse de la silla, en cuestión de minutos. me gusta.
ResponderEliminarmiau,
señorita
y luego aparecí yo en el skype
ResponderEliminararrr
me encanta(s)
ResponderEliminarbuen texto!
ResponderEliminartengo muchas ganas de verte esca. espero que tu puente de diciembre (bueno en realidad a lo mejor alli no teneis puente) esté yendo de maravilla.
ResponderEliminarbuenas noches. te quiero mucho :) :)
perfecto, me ecnanta! (L)
ResponderEliminarSeñorita, que gran foto.
ResponderEliminarB
hacía días q no pasaba a verte, pero me encanta lo q escribes, lo veo muy puro pero guardando una distancia para que cada uno piense e interprete lo q quiera, me gusta. Un beso
ResponderEliminarInteresante...
ResponderEliminarSiempre suyo
Un completo gilipollas